Calma mental

Iremos comentando cada semana algún apartado de nuestra lectura del Lam Rim. Hoy hemos continuado el tema de la calma mental, meditación unidireccional o meditación en un objeto de concentración, que es una de las seis perfecciones. El logro de la calma mental requiere unas condiciones precisas, un tiempo y una técnica adecuada, que están explicados en el Lam Rim pero que pueden quedarnos quizá un poco lejos a la mayoría de nosotros. Sin embargo, unos minutos de meditación unidireccional puede formar parte de nuestra práctica habitual de meditación y será beneficioso.

Ponemos abajo el enlace para descargar un audio de unos 17 minutos donde nuestro maestro Ven. Tritul Rimpoche explica de manera sencilla y escueta qué es shamata o calma mental. Aunque el prefiere utilizar el término de enfoque mental. Se trata de intentar permanecer sin distracción, sin agitación y tampoco sopor. O sea, permanecer así, enfocados en un objeto virtuoso.

Es preferible este término de enfoque al de concentración, porque el termino concentración tiene la connotación de esfuerzo, y el de enfoque mental se adapta mejor a la permanencia apacible. O sea calma mental.

La familiaridad con el objeto, dice Rimpoche, es importante. Cuando se puede enfocar el objeto al cien por cien se obtiene shamata. Para ello, la técnica principal es la conciencia y la atención plena. Estar consciente del objeto, de manera semejante al mindfulness, tan habitual hoy día.

Rimpoche recomienda hacer este tipo de meditación durante quince minutos al día inicialmente y da en el audio algunas instrucciones sencillas para realizar una sesión de meditación. El anima a llegar a casa y empezar ya, o sea por los menos meter los pies en el agua. Como él dice, tal como a nadar se aprende nadando, de la misma forma a meditar se aprende meditando.

Descargar audio (Si lo descargas con el móvil,  utiliza el navegador, da al símbolo de descarga -flecha hacia abajo arriba a la derecha- y escoge luego descarga directa. Son 15 megas)

Factores mentales: Crueldad

Este factor es el que nos hace dañar a los demás. Incluye la acción premeditada, o sea, cuando vemos que podemos dañar a los demás, y la acción en sí de dañar. Actúa antes de hacer una acción dañina y durante la acción misma. Incluye también el regocijo cuando oímos que alguien ha dañado a otra persona. Debemos tener mucho cuidado de que no surja cuando leemos los periódicos, vemos la televisión o cuando vamos al cine. Por ejemplo, cuando vemos en el cine que matan al malo de la película, nos alegramos y decimos o pensamos: “¡Estupendo!” O también, cuando tomamos partido en los problemas político entre diferentes países que están enfrentados, solemos pensar: “¡Dale fuerte! ¡Que se fastidie!

Es muy fácil generar este tipo de mente de alegrarnos del daño de los demás al leer los periódicos. O cuando se va a una corrida de toros, es muy fácil alegrarse de que al toro le claven la espada y lo maten. O si vamos a un combate de boxeo, disfrutamos viendo cómo se pegan. O cuando hay un enfrentamiento verbal entre partidos políticos y unos a otros se sacan a relucir sus faltas, nos lo pasamos muy bien.

Factores mentales

Thubten Chodron (Cherry Green)  y publicado por Ediciones Dharma, S.L.

Cinco poderes

ENSEÑAR UNA PRÁCTICA QUE DEBE APLICARSE TODA LA VIDA

En primer lugar, hay cinco poderes: (1) el poder de la semilla blanca; (2) el poder de la familiaridad; (3) el poder de la determinación; (4) el poder del rechazo; (5) el poder de la oración.

De estos poderes, el más importante es el poder de la determinación. Por la mañana, al despertarte, debes tomar inmediatamente la siguiente resolución: “No voy a permitir que mi vida carezca de sentido; principalmente debo impedirlo este año, y especialmente en el día de hoy. Tengo que hacer algo significativo: voy a subyugar mi egoísmo, ¡mi verdadero enemigo!”. La determinación inicia todas tus acciones haciéndolas virtuosas o no virtuosas, mahayana o hinayana. Cuando está determinado a matar un piojo o a preparar tu comida, entonces eso es lo que realmente harás. Cuando nos hemos levantado y puesto el cinturón, ya hemos tomado la determinación de hacer de las cosas de esta vida -tales como la comida, la moda y la fama- los medios para nuestra felicidad. En su lugar, mientras te abrochas el cinturón por la mañana, acuérdate de tomar la resolución anterior, cosa que debe surgir de lo más profundo de tu corazón.

El poder de la semilla blanca se refiere a la elaboración de las dos acumulaciones y la purificación de los oscurecimientos mediante los ritos preliminares… Ambas se efectúan para incrementar la bodichita. La virtud que acumulamos se pierde normalmente en esta vida, y es extremadamente importante impedirlo.

El poder de la familiaridad quiere decir practicar todo el tiempo, independientemente de lo que estemos haciendo -andar, dormir, estar sentados- utilizando métodos que incrementen los dos tipos de bodichita. Los pensamientos de los mahatma bodisatvas están fuera de nuestro alcance al igual que sus acciones, tales como sacrificar su propia cabeza, sus brazos y piernas. Aun así, éstos son los resultados de la familiaridad. Es probable que al principio no sepamos cómo trabajar el metal o la madera pero podemos aprender esos oficios y, después, ya no nos resultarán difíciles. De modo similar, sacrificar nuestras vidas nos parecerá tan sencillo como ofrecer un plato de verduras cuando hayamos adquirido cierta familiaridad con el pensamiento de entregar nuestras vidas. Se ha dicho: “Nada se vuelve más difícil con la familiaridad”.

Algunos seres notables del pasado eran capaces de completar toda una meditación de retrospección sobre el Lam Rim al subirse a su caballo: hacían esto mientras ponían un pie sobre el estribo y pasaban el otro sobre la montura, antes de que éste último alcanzara su estribo. Este es también un resultado de la familiaridad. Meditación y familiaridad son sinónimos. ¿Como podría resultarnos tan fácil beber té de un bol completamente lleno si no estuviéramos ya familiarizados con ello?

El poder del rechazo es como sigue: Por el momento, el egoísmo es lo único que desarrollas y deberías dejar de hacer tal cosa. Tienes que rechazar el egoísmo golpeándolo cada vez que asoma su rostro del mismo modo en que golpearías a un perro cuando te roba.

El poder de la oración es dedicar, justo antes de dormir, las virtudes raíces que has adquirido ese día, de modo que sirvan para incrementar tus dos tipos de bodichita.

La Liberación en la Palma de tu Mano – Lam Rim

Kyabye Pabongka Rimpoche

Ediciones Dharma

Ambiciona la «Noble Riqueza», Dzongsar Jamyang Khyentse

     «Ya sea la riqueza mundana o la «noble riqueza» lo que anhelamos, ninguna es fácil de adquirir. Por arduo que sea trabajar para la riqueza mundana, debemos trabajar mucho más duramente para la noble riqueza de la mente de la renuncia, el amor incondicional, la devoción y la compasión, en especial durante las fases iniciales del camino espiritual.

     Kyabje Dilgo Khyentse Rimpoché decía que la única cosa con la que los practicantes no deberían estar nunca contentos es con la cantidad de enseñanzas de darma que reciben, estudian y practican, porque la riqueza del darma es la única clase que vale la pena tener. Es ésta una verdad que un asombroso número de maestros, santos y eruditos del pasado comprendieron tan bien que estuvieron dispuestos a intercambiar su vida misma por una sola palabra de darma. También sabían que aun cuando tendremos que abandonar el cuerpo, la casa y el saldo bancario al morir, el darma es la única forma de riqueza que podremos llevarnos con nosotros.

     Si te has prendado de la noble riqueza y te gustaría adquirir un poco para ti, debes primero someterte a cierto entrenamiento básico. Siendo realista, una afición genuina por un sendero espiritual sólo emerge de pascuas a ramos, lo cual no es ni de lejos lo bastante a menudo como para asegurar tu futuro espiritual. La inspiración y el anhelo auténtico de corazón son tan raros que podrías esperar una vida entera y ni experimentarlos una vez. Un disgusto y repulsión genuino por el samsara es igualmente escaso. Y como resulta improbable que se presenten por sí mismos, debes fabricarlos o manufacturarlos. Por consiguiente, una de las primera tareas para aquéllos recién llegados al camino espiritual es revisar sus presunciones básicas y simularlas.

     De primeras, hacer que te crees que el samsara es detestable puede parecerte chocante y antinatural pero, al adiestrar la mente una y otra vez para aceptar esa verdad, un sentido genuino de renuncia empezará con el tiempo a desarrollarse en ella. Lo mismo sirve para la devoción, la confianza, el contento o la tristeza. Una vez que cualquiera de estas emociones ha sido fabricada y fraguada durante tiempo suficiente, se convertirá de forma automática en genuina, razón por la que los principiantes deben contentarse con fundamentar la mayoría de su práctica en hacer que se lo creen.»

Dzongsar Jamyang Khyentse

No para ser feliz

Ediciones Dharma